Hay cócteles que se explican solos. El Negroni es uno de ellos. Tres ingredientes a partes iguales, un vaso ancho, un cubito generoso y una rodaja de naranja que lo cambia todo. Amargo, herbáceo, con ese fondo dulce del vermut que equilibra la intensidad del Campari. El Negroni no pide permiso: llega, se instala y convierte cualquier barra en un lugar donde vale la pena quedarse. Tiene la elegancia de lo que no necesita demostrar nada. No es un cóctel para iniciarse; es el cóctel al que se vuelve. En London Bar, donde el tiempo parece suspendido entre el modernismo y la medianoche, el Negroni encuentra el espacio exacto que merece. Puedes consultar todos nuestros cocktails o ver nuestra carta completa de la coctelería.