Cocktail Negroni. Imagen del cocktail

Negroni

Hay cócteles que se explican solos. El Negroni es uno de ellos. Tres ingredientes a partes iguales, un vaso ancho, un cubito generoso y una rodaja de naranja que lo cambia todo. Amargo, herbáceo, con ese fondo dulce del vermut que equilibra la intensidad del Campari. El Negroni no pide permiso: llega, se instala y convierte cualquier barra en un lugar donde vale la pena quedarse. Tiene la elegancia de lo que no necesita demostrar nada. No es un cóctel para iniciarse; es el cóctel al que se vuelve. En London Bar, donde el tiempo parece suspendido entre el modernismo y la medianoche, el Negroni encuentra el espacio exacto que merece.

Receta

Ingredientes:
  • 30 ml gin
  • 30 ml Campari
  • 30 ml vermut rojo (preferiblemente Cinzano Rosso o Carpano Antica Formula)
  • 1 rodaja o twist de piel de naranja (para decorar)
  • Hielo en cubos grandes
Instrucciones:
  • Llenar un vaso Old Fashioned con cubos de hielo grandes.
  • Verter el gin, el Campari y el vermut rojo directamente sobre el hielo.
  • Remover suavemente con cuchara mezcladora durante 20–30 segundos, hasta que la mezcla esté bien integrada y fría.
  • Decorar con un twist de piel de naranja, expresando los aceites sobre la superficie del cóctel antes de colocarlo.

Consejos

El Negroni es un cóctel de transición: el que cierra el día y abre la noche. Su momento ideal es el aperitivo tardío, entre las 19:00 y las 21:00, aunque en un bar como el London Bar no hay hora incorrecta para pedirlo. Marida bien con aceitunas, encurtidos o un buen queso curado; su amargor limpia el paladar y prepara para lo que venga después. Si buscas una versión más suave, pide al barman que incline ligeramente la proporción hacia el vermut; si prefieres más carácter, un gin London Dry de alta graduación hace el resto. El Negroni también acepta variaciones honradas: el Boulevardier (con bourbon en lugar de gin) o el Sbagliato (con cava o prosecco) son derivados que merecen su propio momento.

Historia

La historia más extendida —y la más elegante— sitúa el nacimiento del Negroni en Florencia, en 1919. El conde Camillo Negroni, cliente habitual del Caffè Casoni, pidió al barman Fosco Scarselli que reforzara su Americano habitual sustituyendo el soda por gin. El barman añadió además una rodaja de naranja en lugar de limón para distinguirlo visualmente. El resultado fue tan satisfactorio que el propio Negroni acabó fundando una destilería para producir una mezcla premezclada bajo su nombre.

Esta versión está documentada por investigaciones genealógicas realizadas por Luca Picchi, jefe de barra del Caffè Giacosa de Florencia, y recogidas en su libro Sulle tracce del conte (2002), considerado la fuente más rigurosa sobre el origen del cóctel.

Existe también una versión alternativa que atribuye la creación a un general Pascal Olivier de Negroni en torno a 1857 en un club de caballeros parisino, aunque esta teoría carece de documentación sólida y la mayoría de los historiadores de coctelería la consideran apócrifa o, cuando menos, no verificable con las fuentes disponibles.

El Negroni fue adoptado rápidamente por la cultura del aperitivo italiano y se consolidó internacionalmente durante el siglo XX. Hoy es uno de los diez cócteles más pedidos del mundo según el informe anual Drinks International Cocktail Report.

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